Hay una luz pequeña
detrás de cada flor,
un corazón que espera
abrirse con color.
Teresa pinta el aire,
lo vuelve claridad,
donde antes hubo sombra
nace un jardín de paz.
Y si la vida pesa,
si el día viene gris,
mira cómo una flor
te enseña a seguir.
Respira, respira,
que todo vuelve a empezar,
la flor que hoy te mira
te invita a descansar.
Respira, respira,
deja el miedo pasar,
hay belleza encendida
si te atreves a mirar.
No hay hojas vencidas,
no hay pétalos sin voz,
solo vida que insiste
pintada por amor.
Peonías y lirios,
margaritas al sol,
tulipanes que cantan
sin pedir explicación.
Y en el balneario el agua
susurra al corazón:
la calma también cura
cuando entra la emoción.
Respira, respira,
que todo vuelve a empezar,
la flor que hoy te mira
te invita a descansar.
Respira, respira,
deja el miedo pasar,
hay belleza encendida
si te atreves a mirar.
Siempre estamos eligiendo,
entre volver o avanzar,
entre mirar lo perdido
o aprender a florecer más.
Y si un cuadro te acompaña,
si te cambia la estación,
quizá no compras pintura,
quizá te llevas canción.
Respira, respira,
quédate un poco más,
el corazón de las flores
late para sanar.
Respira, respira,
vuelve a casa sin prisa,
que donde vive una flor
también despierta la vida.
Hay flores que se marchitan,
hay flores que no se van.
Las que Teresa ha pintado
se quedan para alumbrar.